Los gestos se endurecen, los movimientos se tornan bruscos, se alza la voz, se acelera el ritmo cardíaco y las ganas de liberar toda esa energía negativa se torna incontenible. El enojo es una emoción fuerte, con reacciones psicológicas y físicas, que puede estimular acciones agresivas.
Para los expertos en anger management, lo primero es identificar las causas de enojo. Según Amalia Vanoli, directora de Tiempo Real, una de las principales es la crítica. Ante ella, el 70% de las personas se enoja y se defiende de manera automática. “El 20% trata de negar y mantener la idea de que nada lo afecta. El 10% logra responder positivamente a la crítica”, explica.
No sólo el reproche directo genera furia. Las situaciones de ira aumentan si el escenario externo o interno se complica. En el primer caso el enrarecimiento de coyunturas económicas y políticas que impiden cumplir con los objetivos de negocio generan sentimientos de ira.
“El año último apareció el enojo hacia el exterior. Empresas a las que acá les iba bien hicieron recortes por la crisis del exterior. Muchos gerentes generales, de administración y finanzas y de recursos humanos se molestaron porque ellos se habían esforzado mucho para que les fuese bien”, indica Vanoli. En el segundo caso –cuando el escenario interno es el comprometido–, los momentos de achicamiento, compras, fusiones y cambios de liderazgo son ejemplos de situaciones que generan malestar.
“Las crisis producen resistencia. Las cosas ya no se hacen como solían hacerse y eso puede traducirse en enojo. El enojo per se no significa nada, hay que trabajar en ver cuál es el fondo”, explica Cynthia Cuculianksy, socia de BDO. Algunas consultoras tienen programas para el manejo de la ira; muchas, tratan el tema en programas de desarrollo para gerentes y mandos medios, y en sesiones de coaching.
También pesan situaciones cotidianas que, repetidas, colman la paciencia. La cólera suele aparecer en empleados que consideran que saben más que su jefe, personas a las que les cuesta trabajar en equipo, injusticias, favoritismos y beneficios para pocos. “Por ejemplo –dice Vanoli– puede ocurrir que un empleado necesite retirarse antes por un motivo personal. Si eso sucede sistemáticamente puede suscitar enojo en el resto. Hay que trabajar más con políticas organizacionales.”
El clima de enojo revela síntomas aun antes de llegar a una reacción agresiva. La baja motivación, el crecimiento de enfermedades, ausen. tismo, y la baja productividad deben encender la luz roja para recursos humanos. No sólo los gerentes –que tratan con directivos y empleados– son candidatos a cursos de manejo del enojo, también los trabajadores que tienen contacto con proveedores y clientes, ya sea para atender quejas como para vender.
Carlos Valeiro, director de Selección y Desarrollo de Serial de la Torre, explica que algunas personalidades influyen sobre la expresión inadecuada del enojo. Se trata de los perfiles inmaduros. Las organizaciones no toleran los enojos actuados, transformados en conductas impulsivas, sin medida ni control. Expresarse, hablar, intercambiar opiniones pero sin enojarse es la mejor opción.