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Generación Y

Para los Y, una buena calidad de vida es parte del salario

Es la primera generación que pone sobre la mesa elementos que van más allá del dinero a la hora de negociar.
Por María Gabriela Ensinck | Para LA NACION
Cuando empiezan la vida laboral, los jóvenes Y no priorizan el sueldo; más adelante, sí lo hacen.

Mientras que un sector de profesionales recién recibidos o que estudian carreras relacionadas con la tecnología pide sueldos de $ 8000 para trabajar desde su casa, el 25% de los jóvenes de entre 18 y 25 años no accede al mercado laboral, según datos del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Entre quienes aspiran a un trabajo en blanco, según el sitio de empleos online ZonaJobs, la remuneración inicial pretendida por los profesionales recién recibidos o estudiantes avanzados va de $ 2800 para puestos administrativos y de ventas a 4600 para ingenieros, técnicos o especialistas en finanzas. Hay una base de 3000 para quienes se insertan en programas de jóvenes profesionales. “Se trata de salarios netos de bolsillo y nos basamos en la información que brindan los postulantes, dado que no se estila que las empresas incluyan en el aviso la remuneración ofrecida”, señala Patrick Summers, gerente de marketing de ZonaJobs.

Otras consultoras ubican la grilla salarial algo más arriba: “Los programas de jóvenes profesionales ofrecen sueldos de alrededor de $ 6500 brutos (unos 5800 netos)”, indica Néstor Fernández, de la consultora Alejandra Salinas y Asociados. En tanto, Diego Kirschenbaum, de Capital Humano, apunta: “Unos $ 4000 para los programas de jóvenes profesionales en áreas como administración, marketing o ventas, y de 6000 a 7000 para ingenieros con buen manejo de inglés. Si se trata de programadores, recibidos o no, las compañías que exportan software ofrecen hasta 8000 para trabajar desde la casa”.

Los consultores coinciden, sin embargo, en que la remuneración de bolsillo no es el único factor que incide en la decisión de tomar o cambiar un trabajo. A diferencia de las generaciones anteriores, como los X, los baby boomers y los tradicionalistas, los jóvenes Y valoran las oportunidades de desarrollo profesional, el buen clima y la flexibilidad por encima del sueldo.

En un contexto de empleo como el actual, “es frecuente que los postulantes participen en varias búsquedas al mismo tiempo y, más allá del salario, pregunten por el horario, las posibilidades de capacitación y los beneficios antes de decidirse”, apunta Kirshenbaum.

Para algunas industrias y compañías de servicios informáticos, encontrar perfiles para puestos junior y técnicos se ha vuelto una odisea. “En una de nuestras últimas búsquedas, el candidato declinó la oferta porque la oficina quedaba lejos de su casa”, admite Pablo Sametband, socio de Baufest, una desarrolladora local de software con 220 empleados que figura en el top 50 de las mejores compañías para trabajar (Great Place to Work).

Para Antón Chalbaud, fundador de Altodot, una compañía de marketing en redes sociales, “más allá del sueldo, el diferencial está en el desafío profesional y las posibilidades de crecimiento”. La remuneración promedio en esta empresa es de $ 5000. Además, sus 18 empleados y socios, todos menores de 30 años, acceden a clases de idiomas, una semana extra de vacaciones, almuerzos pagos y horario flexible, ya que se trabaja por objetivos.

Dinero y algo más

“La generación Y no deja de preguntar por el salario, pero también le interesa averiguar otras cosas a la hora de postularse para un empleo”, dice Mariela Sporn, de 26 años, fundadora de Realref, red social donde actuales y ex empleados califican a sus compañías sobre la base de parámetros como el clima laboral, la flexibilidad y las oportunidades de crecimiento. Según un relevamiento de este sitio, los aspectos que más valoran los jóvenes de un empleo son que el proyecto sea desafiante y permita sumar conocimientos; flexibilidad horaria y trabajo remoto, buen clima y comunicación, y buen equipamiento (hardware) para trabajar.

“El dinero es menos importante que la motivación y el bienestar personal y profesional”, sostiene Gabriel Lehr, especialista en informática, en un grupo de LinkedIn.

Pero cuando las responsabilidades aumentan, hay un cambio. “Si tenés esposa e hijo y vas al banco a pedir un crédito y te dicen que no calificás con tu sueldo, ¿de qué te sirve que te den una tarjeta con descuentos para ropa, un celular y hacer homeworking [trabajo en el hogar] dos veces por semana?”, le retruca Patricio Köhler en el mismo foro virtual. El debate sigue abierto...

“Me gusta ganar bien, pero también me parece muy importante el ambiente laboral”, afirma Gastón B., un joven de 27 años. “No me importa ser rico, pero sí estar tranquilo y trabajando en lo que me gusta”, completa el diseñador web que hoy gana $ 4400 en una importante casa editorial. “Lo importante es poder manejar mis tiempos, disfrutar de los fines de semana y no tener que hacer muchas horas extras”, explica.

Tal vez la generación Y es la primera que se anima a plantear otras propuestas de valor además del salario. Pero más allá de la edad y los años de experiencia laboral, todas las personas quieren flexibilidad, ser valoradas y sentir que aportan a la comunidad con su trabajo.