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Generación Y

Ellas saben lo que quieren

Las mujeres Y creen que se puede lograr un balance entre el trabajo, la familia y la vida personal.
Por Marilina Esquivel | Para LA NACION
Las chicas de esta generación esperan que las empresas sean creativas a la hora de retenerlas.

Multifacéticas, emprendedoras, seguras de su proyecto de vida, con conciencia social, interesadas en el medio ambiente, amantes de la cultura y amigas de la tecnología. Así se describe a las mujeres nacidas entre 1981 y 2000 en la literatura sobre la Generación Y.

Un tema ineludible cuando se habla de mujeres en el trabajo es el techo de cristal y los supuestos límites que impone la maternidad. Las chicas de la Generación Y perciben las diferencias de género en cuanto a su impacto en las decisiones referidas a la carrera en el largo plazo y la familia, pero a la vez hacen frente a esos topes. Para ellas es posible el balance entre una carrera, la familia y la satisfacción personal.

A diferencia de sus antecesoras, no sienten que su lucha principal sea la igualdad con los hombres en el puesto de trabajo. “Lo dan por sentado”, asegura Agustina Paz, titular de la consultora homónima. “No hay cuestionamientos. El ser machista o feminista está fuera de moda. Quizá ganen un poco menos que los hombres, pero lo que verdaderamente negocian es el tiempo flexible para poder llevar a cabo sus roles. Su energía está puesta en la combinación de estas realidades mucho más que en la compensación económica.”

Les parece importante que haya mujeres en posiciones de poder, aunque para varias no es una meta. Trabajan mucho y son ambiciosas tanto en sus empleos como en la vida personal, pero no creen en sacrificar relaciones en pos de su carrera. No obstante, la mayoría vuelve a trabajar después de tener hijos.

“Aunque puedan resolver el tema y no necesiten hacerlo, no tienen problema en decir que quieren pasar a buscar a sus hijos por el colegio dos veces por semana”, ejemplifica Alejandra Spriegel, titular de la consultora homónima.

Entienden que tienen el poder de tomar decisiones y ser independientes. Si recortan sus ingresos en pos de cuidar a su familia u otro proyecto es porque ellas lo deciden. Por eso también buscan empleadores que consideren sus intereses.

Las mujeres Y se esfuerzan por lograr promociones, pero si no las consiguen en su empresa tratan de encontrarlas en otra. “Se proponen llegar a la maternidad siendo gerentas porque saben que van a tener más beneficios. Utilizan los cambios de empresas para lograr ese crecimiento”, dice Spriegel.

No quieren imitar el estilo de sus antecesoras. “Las baby boomers que llegaron a posiciones de toma de decisión lo lograron asumiendo un ejercicio de poder masculinizado. Muchas han dejado de lado su vida personal o tercerizado la crianza de sus hijos en pos del posicionamiento en la organización. Las mujeres de la Generación X, en cambio, tratan de integrar los mundos profesional y personal y son ambiciosas, tal vez más que las Y porque hay costos que las Y no están dispuestas a pagar. Las Y no quieren ser como ninguna de las dos generaciones anteriores”, explica Spriegel.

Sus exigencias de equilibrio laboral y personal hacen que exijan a las compañías soluciones creativas. El trabajo flexible, home office (oficina en casa) y guardería en el trabajo son prácticas cada vez más extendidas.

Además se preguntan si el trabajo tiene un propósito, si van a disfrutarlo, si habrá oportunidades y si el ambiente facilita el equilibrio. “Reconocen el trabajo como un componente clave en sus vidas. Dan por descontado que debe ser interesante y compensatorio. De hecho, esperan disfrutarlo”, dice un informe de la Fundación de Mujeres Profesionales y de Negocios de Estados Unidos.

La elección de hacer lo qué les gusta es clave. Esto se relaciona con sus valores, el desafío que implica y la contribución a su crecimiento personal y profesional.