La prevención

Monitorear no es una opción, es una necesidad

Los especialistas recomiendan anticiparse a los problemas de malezas difíciles recorriendo los lotes desde el inicio del barbecho.
MONITOREO. Una salida temprana al lote tras la cosecha puede ahorrar dinero y muchos dolores de cabeza.

Existe un consenso: los desafíos que plantean las malezas a los sistemas agrícolas actuales no podrán ser resueltos sin monitoreos frecuentes y de calidad. Sin embargo, Diego Mateljan, del equipo de Agroconsultor –empresa que monitorea unas 30.000 hectáreas anuales– asegura que los insectos y las enfermedades se llevan la mayor parte de la demanda, mientras que los servicios de monitoreo de malezas son aún los menos pedidos por los productores.

“Hasta el momento, los agricultores reaccionan cuando ya tienen el problema instalado y resulta difícil de resolver”, sostiene Mateljan, y advierte que año a año las dificultades se incrementan: “hace sólo 3 años destinábamos 20 dólares por hectárea para controlar malezas en el cultivo de soja. Hoy se está llevando 60, y estimamos que no bajará de 100 dólares en el futuro cercano”. Por eso, en la empresa –que trabaja en un radio de 100 kilómetros alrededor de las localidades de San Gregorio y Diego de Alvear, en el sur santafesino– evalúan que la demanda de monitoreo de malezas crecerá a la par de los problemas.

El investigador del Conicet y colaborador de Aacrea Federico Bert, coincide en el diagnóstico: “Si bien en estos últimos años hubo un progreso, todavía estamos al 50% en la toma de conciencia del problema”. Según él, “algunos productores se fueron dando cuenta de que si uno agarra estas malezas a tiempo las puede controlar de forma fácil, eficiente y barata. Pero esto implica un cambio cultural, porque hay que pensar en hacer una aplicación en mayo o abril, cuando antes no se hacía. El que compra la idea, luego se da cuenta de los beneficios, pero hasta que eso ocurre el problema persiste, se gasta mucha plata para intentar solucionarlo, y encima sin éxito”, señala.

Diego Mateljan , Agroconsultor.
“Hace 3 años destinábamos 20 dólares por hectárea para controlar malezas en soja. Hoy son 60, y estimamos que el costo no bajará de 100 dólares en el futuro cercano”.

En este contexto, conocer las claves para agarrar a las malezas a tiempo puede ahorrar muchos dolores de cabeza. Mateljan define cuatro momentos clave para realizar el seguimiento de las malezas, que coinciden con su aparición y la posible intervención:

» El primer momento es en otoño (abril, mayo y principios de junio), inmediatamente después de la cosecha del cultivo antecesor.

» Luego, debe hacerse el monitoreo cuando las condiciones ambientales comienzan a cambiar, por temperatura y precipitaciones, hacia el fin del invierno y el principio de la primavera (septiembre).

» El tercer momento es previo a la emergencia del cultivo.

» Por último, debe hacerse el seguimiento de las malezas dentro del período del cultivo.

La calidad del monitoreo viene de la mano del conocimiento. Según Mateljan, una buena estrategia contra las malezas busca anticiparse a los problemas, e incluye “el diagnóstico sobre género y especie, determinación de estado y tamaño, la ubicación en el lote y su cuantificación, y la valoración del tipo de tolerancia o resistencia de la maleza a distintos grupos de herbicidas”.

Qué mirar en el lote

» 1 Género y especie de las malezas presentes.

» 2 Estado y tamaño de las especies problema.

» 3 Ubicación en el lote y cantidad.

» 4 Tipo de tolerancia o resistencia de la maleza a distintos grupos de herbicidas.

Para el asesor, uno de los temas más importantes es contar con información sobre el lote y el comportamiento de las malezas en años anteriores. “En base a esto, y en función al tamaño del lote, se define el número de estaciones de muestreo. Éstas consisten en pararse en un punto del lote, girar 360 grados observando a una distancia de 1 a 2 metros y determinar la especie, el estado fenológico y la cobertura de cada una. Luego, con esta información puede construirse un mapa para intervenir de manera diferente en cada problema”, explica.

Según el asesor, para ser exitosos, los métodos de control deben incluir procedimientos de manejo del sistema que tengan en cuenta la rotación de cultivos y las prácticas culturales. Luego, el uso de herbicidas eficaces, con el menor costo, compatibles con el cultivo siguiente, y dándole importancia a la rotación de grupos químicos. En último término, se debe atender a la calidad de las aplicaciones, las condiciones ambientales y la combinación de activos para resolver los problemas del lote.

El barbecho, momento clave

Para Federico Bert, el barbecho ofrece la mejor oportunidad para plantear un control efectivo: “Hace un tiempo atrás uno cosechaba un cultivo y se olvidaba del lote hasta que empezaba a preparar la siembra del otro. Las malezas de difícil control cambiaron el concepto del barbecho, porque mientras que antes se realizaba fundamentalmente para poder ahorrar agua, ahora se ha convertido en el momento clave para controlar las malezas difíciles de la manera más económica y eficiente”.

Federico Bert , investigador del Conicet y colaborador de Aacrea.
“El barbecho se ha convertido en el momento clave para controlar las malezas difíciles de la manera más económica y eficiente”.

El control de las malezas en el barbecho implica comenzar a recorrer el lote desde el mismo día en que termina la cosecha, y luego llevar a cabo un seguimiento periódico del mismo. El especialista destaca que “uno puede ir regulando la frecuencia, pero indefectiblemente, al menos una vez por mes hay que entrar al lote y recorrerlo. Allí hay que ver en primer lugar si hay malezas o no, si existen malezas, determinar de qué tipo son y mirar qué porcentaje aproximado del área ocupan y en qué estado están, para poder plantear una estrategia de control”.

El investigador ejemplifica con uno de los mayores problemas en gran parte del área agrícola del país: la rama negra. “Si uno empieza a recorrer los lotes ahora, y detecta rama negra, puede plantear una estrategia de manejo del barbecho orientada a solucionar ese problema específico. Por ejemplo, utilizar en ese mismo momento una mezcla de herbicidas que controlen esa maleza y dejen residualidad, para poder llegar a primavera sin el problema. Esto es importante porque si en el inicio de primavera siguen apareciendo, hay que pensar en productos específicos para su control, que en general tienen un mayor costo. Además, a medida que se acerca la siembra del cultivo hay mucha menos flexibilidad en cuanto a los productos que se pueden usar. Por eso lo importante es atacar a las malezas bien temprano”, sentencia. .