Pulverización

Aplicaciones precisas para no darle tregua a las malezas

Elegir correctamente las pastillas y lograr el tamaño de gota necesario son sólo algunas de las claves para mantener a raya a las malezas difíciles.

La época en que se vivía en el sueño de una agricultura fácil, donde la combinación de dos tecnologías resolvía cualquier problema –y además, en forma muy económica– ha quedado atrás. La irrupción de malezas resistentes y tolerantes en el escenario agrícola regional demostró que aquello no era más que una ilusión, y puso a la orden del día la revalorización de los conocimientos previos a la era del glifosato y la soja RR.

En lo que hace a las pulverizaciones de herbicidas, esto significa estar atentos a cada paso. Tipo de rastrojo, pastillas, presión, tamaño de gota, deriva, evaporación, momento de aplicación, pruebas con tarjetas hidrosensibles y mezcla de herbicidas son las variables más importantes a tener en cuenta. El especialista en aplicaciones Esteban Frola brinda las claves para ajustar cada uno de los procesos.

Rastrojo

La primera recomendación de Frola es “hacer los tratamientos en forma temprana, para no dejar crecer demasiado a la maleza”, y señala que para empezar, se debe considerar el tipo de rastrojo al que se enfrenta el productor: “El rastrojo de soja es el más fácil de todos, porque la máquina corta bien abajo, y cuando las malezas empiezan a nacer quedan expuestas. El rastrojo de maíz es totalmente diferente, porque la máquina deja tocones y mucha chala; de esta forma, cuando las malezas empiezan a nacer están tapadas por todo ese material, y el barbecho es más complicado. Mientras que el rastrojo de sorgo es todavía más difícil, porque la máquina corta a entre 80 centímetros y 1 metro, y queda toda esa caña en pie”.

Pastillas y tamaño de gota

TAMAÑO. Las pastillas disco y núcleo D513 (arriba) y D523 (abajo) difieren en el volumen de producto que arrojan: a 3 bares la primera expulsa 540 cm3 por minuto y la segunda, 720 cm3 por minuto.

El grado de dificultad propio de cada tipo de rastrojo determinará el siguiente paso: la elección de la pastilla según el tamaño de gota buscado en cada caso. Frola recomienda utilizar pastillas número 015, o en su defecto 02, que arrojan 0,6 lts/min la primera y 0,8 lts/min la segunda.

Un aspecto que no debe soslayarse, según Frola, es la distancia entre las pastillas: “En Argentina existe la costumbre de poner los picos a 35 cm, una práctica que no existe en ningún otro lugar del mundo: en todos lados, se ponen a 50 cm. Hoy contamos con máquinas preparadas con picos a 52 cm para hacer fertilización líquida, así que se pueden poner los picos de este modo, o tapar un pico por medio, dejándolos a 70 cm”.

“De esta manera, para hacer un barbecho de soja con pastillas 015 se pueden utilizar las Turbo TeeJet (TT), que tienen un ángulo de 110 o 120 grados. Si se colocan a 50 cm de distancia, con que el botalón vaya a 80 cm del suelo, habrá una doble superposición y la aplicación será exitosa. Se obtendrán de esa forma gotas de entre 250 y 300 micrones, que servirán bien para ese barbecho que no presenta ninguna complicación”, sostiene el experto.

DERIVA. Las pastillas asistidas por aire sirven para evitar la deriva en las franjas linderas con praderas u otros cultivos. Logran gotas de entre 600 y 800 micrones.

También se puede utilizar para el mismo trabajo una pastilla de abanico plano (XR), que también tiene un ángulo de 110 grados. “Usando una XR 015, a 52 o 70 cm de distancia, a una presión de 2 a 2,5 bares y con la máquina a 18 km/h, se estará entre los 22 y los 25 lts/ha de caudal total”, señala Frola.

En un rastrojo de maíz, el tamaño de la gota debería ser más chico, para alcanzar los lugares más escondidos. Para lograr esto, Frola recomienda utilizar la misma pastilla a una presión mayor: “Una TT o XR 015 a 4 bares logra gotas de 200 a 220 micrones, que tienen más impactos por centímetro y penetran mejor debajo de la chala y entre medio de los tocones, alcanzando el objetivo”.

Otra alternativa para el barbecho son las pastillas disco y núcleo D513. “Se comportan muy parecido a las anteriores, tienen un ángulo de aspersión de 95 grados, se pueden usar a 52 o 70 cm, y en un barbecho fácil se utilizan con una presión de 2 a 2,5 bares, mientras que en uno más difícil, hay que aumentar hasta 3 o 4 bares. La gran ventaja que tienen estas pastillas es que hacen una gota más uniforme que las TT y las XR. Eso se puede comprobar con el uso de tarjetas hidrosensibles”, señala Frola.

Deriva, un tema crucial

En cualquier aplicación, el manejo de la deriva es un tema crucial, tanto para hacer el barbecho adentro del lote como en las franjas que lindan con praderas o cultivos de invierno. “Para controlar la deriva hay que saber la velocidad y dirección del viento. El problema siempre estará en la franja lindera al cultivo sensible cuando el viento viene en sentido contrario o con algún sesgo. Por esa razón, se debe establecer una franja de seguridad en la que haremos gotas más grandes, para que las mismas sean más pesadas y tengan menor deriva”, explica Frola.

Esto, según el experto, puede lograrse con pastillas TT o D513 a una presión de 1 bar, con lo que se logran gotas de más de 300 micrones. “Con un viento lateral de entre 10 y 13 km/h, dejando una franja de seguridad de 100 mts, esto se puede hacer con la máquina andando a 10 u 11 km/h, siempre cuidando de hacer la parte que linda directamente con el cultivo con viento de cola”, recomienda.

En caso de que el viento sea mayor, se pueden utilizar las pastillas asistidas por aire. “Éstas, que son súper antideriva, necesitan trabajar a un rango de presión no menor a 3 bares, para que exista la inducción de aire y se formen bien las gotas dentro de la precámara. Con 3 bares se logran gotas de aproximadamente 700 micrones, y se puede poner la máquina a 18 km/h”, indica Frola.

El especialista en pulverizaciones también recomienda nunca hacer el lote entero con pastillas antideriva: “Hay que utilizarlas únicamente en la franja de seguridad, porque el tamaño de gota que hacen es muy desuniforme, lo cual baja la calidad de la aplicación. Una vez que uno se adentra en el lote unos 100 mts, por más que haya un viento de 15 km/h, se pueden utilizar las pastillas comunes, porque aunque haya deriva las gotas caerán dentro del lote”.

Antievaporantes

ANTIEVAPORANTES. En las condiciones señaladas por el dispositivo meteorológico portátil (viento de 16 km/h, humedad relativa del 34,5% y temperatura de 22,5° C), Frola advierte que resulta necesario el uso de antievaporantes para evitar la deriva.

El uso de antievaporantes, según Frola, es muy importante al momento de manejar la deriva. “Muchas veces se relaciona la evaporación únicamente con la temperatura, cuando la realidad es que si hay humedad relativa baja, del 20% o 30%, aunque la temperatura no sea alta, la evaporación será importante, y las gotas se harán más livianas”, explica. “En condiciones de temperatura de 15 a 20 grados, con baja humedad relativa y algo de viento –que se dan muy frecuentemente– las gotas pueden pasar de 250 micrones a 200, llegando a pesar la mitad, algo que ocurre en décimas de segundo. Entonces, el uso de antievaporantes permite que la gota llegue correctamente al blanco”, añade.


Tarjetas hidrosensibles

CRONTOL. Las tarjetas hidrosensibles permiten determinar la eficacia de la aplicación, mostrando la cantidad de impactos por centímetro, distribución y uniformidad de las gotas.
EFICACIA. Una buena aplicación debería lograr que las gotas lleguen a la parte inferior del rastrojo, tal como se observa en la imagen.

Para comprobar la eficacia de las aplicaciones, pueden utilizarse tarjetas hidrosensibles. Deben utilizarse dos, una en la parte superior de los cultivos y otra en la parte inferior, donde es más difícil que lleguen las gotas.

Momento del día

Una clave para aplicar exitosamente los herbicidas, según Frola, es manejar concienzudamente los momentos del día: “Hay que tratar siempre de trabajar cuando la maleza está turgente en los barbechos, porque cuando la maleza empieza a sufrir estrés, comienza a generar y cubrirse de cera, que es como un cuero que protege a la planta para que no se deshidrate. En esos momentos, es más difícil la entrada del herbicida. En cambio, cuando una maleza está turgente, la cera está agrietada, y por esas grietas ingresa el producto. Por eso hay que manejar bien los horarios, evitando las etapas de estrés, haciéndolo a la mañana muy temprano, o arrancando más de noche”.

Cuidado con la compatibilidad a la hora de hacer mezclas

COMPATIBILIDAD. Tanque de premezcla de 3.500 litros en Bandera, Santiago del Estero. En la bacha que se observa en primer plano se realizan las pruebas de compatibilidad.

Los nuevos desafíos impuestos por las malezas resistentes y tolerantes hacen necesario combinar herbicidas de distintos modos de acción, lo cual agrega algunas dificultades a la hora de preparar las aplicaciones. Frola advierte que “hay que tener mucho cuidado con las mezclas, ya que hay problemas con los glifosatos que tienen sal potásica y con los 2,4 D que tienen formulación salamina, y por eso hay que saber cómo mezclarlos. Para todo eso se hacen pruebas de compatibilidad”.

“Hay que tener bien en claro en qué orden se mezclan los productos. Pero las pruebas son siempre necesarias porque puede haber incompatibilidades con los coadyuvantes, y para esto no hay ninguna teoría que valga, porque se manejan muchas variables al mismo tiempo”, explica. Una opción para hacer las pruebas de compatibilidad son los tanques de premezcla. “Son muy utilizados, por ejemplo, por empresas de Bandera, Santiago del Estero, porque allí tienen un problema grande con el agua, que tiene muchos cationes, calcio y magnesio y arruina el glifosato. Entonces, los ayuda mucho poder hacer la prueba de compatibilidad en el momento, en la bacha del tanque. De esa forma, si hay problemas con el agua lo solucionan con un secuestrante”, afirma el experto.

Doble golpe

Ante el escape de una maleza como rama negra, se puede utilizar la técnica del “doble golpe” para su control, combinando una aplicación de herbicidas sistémicos con una de herbicidas de contacto 10 días después. “Cuando la rama negra empieza a tirar entrenudos, no es suficiente echarle glifosato y 2,4D, se necesita echarle un quemante para terminar de liquidarla. Y en ningún caso hay que sembrar antes de controlarla”, advierte Frola

PRIMER GOLPE. En el lote que se aprecia en la imagen se aplicaron, el 25 de octubre, 2 litros de glifosato Premium, 0, 7 litros de 2,4 D, 30 gramos de Diclosulam, 0,5 litros de Optimazer (aceite metilado de soja), más tensioactivo, completando un volumen total de 30 litros. La pulverización fue realizada con pastillas D513, a 70 cm de distancia, con una presión de 4 bares, a una velocidad de 18 km/h.
SEGUNDO GOLPE. El 2 de noviembre se aplicaron 35 gramos de Saflufenacil, 0,8 litros de glifosato Premium, más tensioactivo y antievaporante, con la misma tecnología de aplicación.


Esteban Frola.

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